lunes, julio 23, 2007

El Hacedor

I

Se detuvo cuando lo vio.
Solo quería gritarle: ¡Eres tú!, ¡Eres tú!.
Y ahora sí era él. La última vez caminaba a su lado sintiendo los vellitos de su cuello erizados por el contacto con su piel y escuchaba sus palabras con atención… y con miedo.

II

-Eres perfecto para mi- dijo mientras tomaba su mano.
-Y tú lo eres para mi.
El sol caía sobre ellos mientras caía también en el horizonte; se detuvieron agotados por el calor del atardecer. Entrelazados los dedos de las manos y ambas miradas fijas donde el mar se confunde con el cielo, sentían el latir de sus corazones y el sudor perlando sus frentes. Ambos respiraban agitadamente pues la tarde los descubrió caminando sin rumbo y queriendo compartir sus vidas.
-No sé como llegaste a mi- dijo ella- sin embargo estás aquí. Hasta no hace mucho me hubiera importado poco morir, pero hoy, contigo a mi lado, no quiero irme nunca… ¿te quedarás conmigo para siempre?
-Nunca te dejaré - respondió él.
Y ella le creyó. Cerró sus ojos dejando al sol y la brisa del mar secar su rostro y su cuerpo mientras sus pies jugueteaban con la arena. Él la tomó por la cintura con ambas manos y la acercó a su cuerpo, sintió sus pechos suaves y tibios, la deseó y ,como cada noche, la quiso para él y para nadie más.
Ella deslizó sus manos hasta sus propios hombros y dejó caer su vestido suavemente, descubriendo el albor de su piel revestida solo con el halo pardo que creaban los vellos en su cuerpo. Sus labios temblaban y al contacto con la boca de su amante sintió el cielo derramarse en su interior; sus muslos ardían y su vientre se arqueaba al recibir cada oleada de placer… y de dolor.
Él podía tenerla para siempre, lo sabía, y lo quería; bastaba con rodearle el cuello con sus manos y presionar fuerte, luego sería solo el sonido de las vértebras rompiéndose y en seguida… la eternidad juntos. Pero no podía hacerlo, estaba prohibido por reglas que, en un momento de desesperación, él mismo escribió, pensaba con dolor.

-Y entonces me despierto doctor en medio de la sala, empapada en sudor e increíblemente excitada… queriendo tocarme toda y sin una sola prenda encima. De ahí en adelante mi mente, mis actos y mi día entero lo ocupa él, ese hombre de mis sueños. Siento en cada esquina su mirada profunda y presiento su cercanía; me detengo al dar diez o veinte pasos y miro sobre mi hombro, segura de encontrarlo ahí, detrás de mi. Tengo miedo doctor, nunca había deseado a alguien así… y, él es solo una alucinación… ¿cierto?
-Gran cantidad de personas buscan reemplazar el cariño faltante en casa, fuera de ella; muchos otros buscan algún tipo de pasatiempo para llenar ese vacío; y otra parte, un poco menos común de ellas, vuelcan todo ese dolor y toda esa ausencia de figuras de amor, en el subconsciente, los encierran ahí por años y cuando ya no pueden cercarlos más se manifiestan como apariciones, sueños o fantasmas. Muchos de los pacientes tratados en mi consultorio me cuentan historias de duendecillos, y seres irreales, creados, como en tu caso, por un inconsciente carcelario; las figuras creadas en tu cabeza son los reos fugados de la autocensura de tu parte consciente.
-En pocas palabras… ¿estoy loca doctor?
-No estás loca, Ana; tu mente está queriendo recuperar los dieciocho años faltos de calor y amor del ambiente desarrollado en tu casa.

Cuando salió del consultorio estaba debilitada; las sesiones con el doctor resultaban cada vez más extenuantes, y aunque se sintiera muy cansada estaba feliz, pues sus reuniones con él la dejaban tranquila y en paz, sin sueños ni alucinaciones por varias semanas. Salió con paso decidido hacia la calle “las alucinaciones desaparecerán en su totalidad después de los veinte años, cuando el desarrollo hormonal y Psicológico concluyan…” -había dicho el médico- “ …y de ahora en adelante serán menos comunes y menos reales también”.
Sí, hablar con él siempre la tranquilizaba.

III

-Ana ingresó al psiquiátrico con un cuadro crítico de paranoia y esquizofrenia, está recluida hace poco menos de un año.
-Es una muchacha muy guapa, y parece muy sana, ¿Por qué fue internada?
-Su caso es muy extraño: empezó con un leve cuadro de delirio de persecución, una extraña construcción de figura paterna sexualmente activa se materializaba en sus sueños, poco a poco fue tomando dominio de su personalidad y terminó apropiándose de su realidad; cada rostro en la calle y en su diario vivir lo asociaba consciente e inconscientemente con el hombre de sus sueños. Pronto su estado empezó a degenerar y salía a las calles gritando “Él está en todas partes”, “puede verme, él me ama y yo lo amo también”… se quitaba la ropa y se lanzaba desnuda sobre las personas gritando “Eres tú, eres tú”.
-Pues en realidad es muy extraño… ¿reacciona frente a algún medicamento?
-Reacciona solo a los sedantes, sus sueños son cada vez más violentos, tiene en promedio seis orgasmos mientras duerme, despierta totalmente agotada y únicamente los paliativos logran que tenga un sueño tranquilo: duerme en las noches con sus pesadillas orgásmicas y duerme en las tardes, gracias a los sedantes, sin sueños. Es un caso perdido.

Ana miraba a los doctores con pasividad, sus rostros reflejaban la cara de su hombre y se sentía excitada con solo sentir su presencia. Expeditamente entraría un enfermero a inyectarle los narcóticos, ella lo sabía, y entonces tendría oportunidad de descansar de todo el amor de su hombre, de su novio.
Al recibir su dosis diaria de medicina la pesadez en sus párpados la sumergió en un profundo sueño y dentro del sueño apareció él; ella se alegró mucho al verlo y corrió a sus brazos, su rostro era hermoso, era bello y era solo suyo.
-No deberías estar aquí- le dijo mientras se acurrucaba en sus brazos.
-Ya no soportaba un minuto más sin verte. Desde tu encierro en este lugar ya no puedo mirarte a través de los ojos de las otras personas y te extraño demasiado, quiero tenerte siempre, a cada instante, y a cada segundo. He venido a llevarte conmigo.
-¡Sí!, ¡llévame contigo mi amor!- Gritó en el sueño
Y se despertó con su propio grito frente a las puertas del psiquiátrico totalmente desnuda, con un escalpelo en su mano y su brazo bañado de sangre; echó un breve vistazo sobre su hombro y descubrió varios cuerpos cubiertos con batas otrora blancas y ahora rojas.
Corrió como jamás lo había hecho en su corta vida, ignoraba cómo había logrado escapar, cómo logró evadir a doctores y guardias, pero ya no le importaba… ahora era libre y mientras corría sentía la presencia de él por todas partes, lo sentía en el aire, en su piel, sobre su espalda, en su vagina, lo sentía dentro, lo sentía afuera, su omnipresencia la confundía pero la llenaba de fuerzas.

Se detuvo cuando lo vio.
Estaba exactamente donde lo había soñado.
Solo quería gritarle: ¡Eres tú!, ¡Eres tú!.
Y ahora sí era él, estaba segura… ¡era él!

IV

El sacerdote la miró cuando se detuvo y reconoció en seguida el rostro de sus sueños, el rostro de la niña asesina; y estaba todo tal como Dios se lo había vaticinado la noche anterior:
“Ella se acercará a ti, totalmente desnuda y sosteniendo un escalpelo, no tengas miedo, toma el escalpelo de su mano y arrójalo lejos, inmediatamente cierra tus manos alrededor de su cuello y no te detengas hasta cuando lo escuches ceder”, y en seguida le pareció haber percibido algo un tanto extraño “Y luego será mía” había susurrado el creador en sus sueños.

-Debí escuchar mal- pensó en voz alta mientras ella se acercaba sonriente.

5 comentarios:

Kim dijo...

Al principio pense "Oh! Dorian se puso romantico!"
Me gustan esos giros inesperados, pero que hace el señor cura?? jjee
Saludos!

Mashu dijo...

Segundo cuento en que entra un cura con problemas con su celibato y una jover mujer (sub 20). Alguna obsesión?

Solo no entendí porque es un cura, el resto me parece muy bacán, recuperó el ritmo señor Dorian.

david santos dijo...

Muy belo cuento, Dorien Gray!
Muchas gracias por compartirlo com nosotros.
Hasta siempre

Alice in Oz dijo...

Veo acaso un patrón en la temática de los cuentos ultimamente??? Veo que escribimos en la misma línea de psiquiatricos...

Buena amigo, como siempre, clap, clap, inspirador... Y veo que vos tienes una especie de fetichismo con curas y niñas desnudas...

Di dijo...

Me he dado a la tare de leer todos tus cuentos, y me dejas fascinada y con ganas de leer más...Felicitaciones.

por otro lado... será que algo es real, o vivimos en un mundo donde solo existe la fantasía y que podemos modificar a nuestro antojo aquello que ocurre.